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(Opinión) Voto útil. Por Américo De Grazia

Por Punto de Corte
Deconstrucción Política | Américo De Grazia cuestiona al G4 y anticipa individualidad de partidos políticos en las elecciones regionales

Caracas, 19 de abril de 2021

“Hay que pervertir la
la democracia”.
Le confesó Fidel Castro
a la Dra Hilda Molina.

El voto es un instrumento de la democracia y la libertad. Los venezolanos nunca hemos renunciado a él, lo hemos usado para elegir, legitimar, seleccionar opciones, sancionar, deslegitimar e incluso para protestar.

La generación del 28, en medio de la dictadura gomecista, uso el voto universal, directo y secreto, para la selección de una inocua e ingenua reina de carnaval, en una época donde éste era un instrumento inexistente. Los rebeldes estudiantes, sabían lo que hacían. Y así fue tomado por la dictadura del momento, como una afrenta al régimen militaroide que le costó la cárcel y el destierro a sus promotores. De modo que 20 años después, esos mismos estudiantes rebeldes, al llegar al poder en el 45, sustituyeron el voto excluyente del posgomecismo, de López y Medina, donde solo tenían derecho a ejercer el voto los venezolanos mayores de 21 años, de sexo masculino, que supieran leer y escribir y de oficio conocido, vale decir, acreditado por las prefecturas locales. Este mecanismo fue reemplazado por el voto universal, directo y secreto. Válido para mayores de 18 años de edad y cédula venezolana. Obviando, sexo, oficio, nivel académico o condición social. Sirvió el voto para homologar a todos los ciudadanos y horizontalizar de modo igualitario a la sociedad. Con esto supieron interpretar su tiempo y el ideario ciudadano de características incluyentes, usando el voto como instrumento.

Hemos usado el voto para elegir y ser electos en instituciones públicas y privadas, para legitimar constituciones, acuerdos, contratos colectivos y un sin fin de eventos o circunstancias.

De igual modo, con el no uso,del instrumento del voto, hemos podido de manera oportuna y eficiente deslegitimar “ instituciones, autoridades y funcionarios”; lo que hoy pudiera llamarse, abstención consciente. Instrumentación legitimada por las circunstancias que nos embargan, y aceptadas legítimamente por la comunidad internacional y libre del mundo entero. Abstenerse es una forma de votar. Se usa en la ONU, OEA y parlamentos de cualquier país democrático. Es una manera de mostrar desacuerdo en la forma de ejecutar o plantear un tópico determinado; esa práctica no es una renuncia a tu derecho a votar, es una forma de ejercerlo. Ese es el punto. En consecuencia los demócratas no podemos dilematizarnos con votar o no. Ese no es el debate. Sino para qué hacerlo y porqué.

Abstenernos en el escenario de la ANC 2016, presidenciales 2018 y AN 2020; tenían el objetivo de deslegitimar de origen al régimen y, se logró. El mundo sabe hoy de la tragedia que vivimos los venezolanos; están conscientes que en Miraflores opera una organización criminal vinculada al narcotráfico, terrorismo, violadores de DDHH, crímenes de lesa humanidad e ilícitos financieros. Eso es producto entre otras cosas, de la utilidad del voto en el marco de una estrategia. Usarlo o no, el cómo hacerlo, el cuándo, el dónde, lo determinan las coyunturas. El voto, no es un dogma, es una herramienta. Así es como debe ser visto y observado, lo demás es aderezo.

¿De qué sirve abstenerse en las elecciones regionales y municipales que están a la vista? ¿Cuál es el objetivo de abstenerse en esta? ¿Qué pretendemos? ¿Deslegitimar al CNE oficialista? ¿Lograr un objetivo superior como son las presidenciales y parlamentarias libres? ¿Conmover a la comunidad internacional para que ésta venga a rescatarnos con sus cascos azules?

La política, para ser exitosa, debe contener un alto contenido de audacia, creatividad e iniciativa. Para ser útil, debe ir custodiada de vocación de servicio. Y para que sea motivadora debe ir acompañada de vocación de poder. De lo contrario degenera en fanatismo, dogmatismo, vanguardismo y conformismo testimonial o utilitarismo crematístico.

De cara a las regionales, estamos ante una oportunidad histórica de darle otro giro a la tuerca. Tomar la iniciativa y usar las circunstancias a favor de la libertad de Venezuela. Olvidándonos de resultados cortoplacistas; sin desesperación, siendo incluyentes y audaces.

Estas elecciones pueden servir para varios propósitos. Convertirlas en voto útil. (1) capitalizar las fuerzas, para aglutinar a nuestros gobernadores, alcaldes y parlamentarios locales o regionales. Cerrar el capítulo de orfandad al que han sido sometidos. En un franco espíritu reconciliación. Si nuestra dirección política no está en condiciones de hacerlo, es obvio concluir, que no está preparada para conducir los destino de una Venezuela desintegrada por el odio y el resentimiento. Si no eres capaz de recoger tus hijos, menos tendrás intenciones de hacerlo con tus vecinos.

(2) Construir un nuevo centro de dirección en unidad, bajo un solo instrumento político y electoral. Si este no es posible lograrlo de arriba hacia abajo; invito a que lo hagamos a la inversa, de abajo hacia arriba. Usando los liderazgos locales y regionales con claridad de propósitos. Tener una tarjeta unitaria por municipio y por región. Dispuestos a utilizar las elecciones como elemento de movilización, agitación y organización ante los criminales que ocupan el poder. Con miras a federalizar todas estas fuerzas en el escenario pos-electoral. Y construir a posteriori el núcleo nacional de operaciones.

(3) Tener el discurso alineado con la realidad que nos desborda. Estos no son momentos para ofrecer “gestiones administrativas”, sino para incidir en la organización que el pueblo exige en función del objetivo superior. ¿Cómo? Obtenidos los resultados electorales, cualquiera sean ellos; con la legitimidad que les otorga su condición de electos, sean ellos, gobernadores, alcaldes, diputados regionales o concejales y, constituidos en asamblea, convocar inmediatamente a la organización de un referéndum revocatorio presidencial. Convertirse de hecho en un nuevo centro de dirección política. Con miras y propósitos superiores.

El voto en manos del régimen es para desacreditarlo, en manos nuestra es para libéranos. Que no nos angustien las preguntas que este planteamiento pudiera generar, sino las respuestas que juntos podemos construir.

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