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(Opinión) Venezuela, duele. Por Américo De Grazia

Por Punto de Corte
Américo De Grazia
Italia, 28 de diciembre de 2020
@AmericoDeGrazia

Mi madre es de origen italiano, el COVID-19 la sorprendió en Barcelona, España, confinándola a un encierro forzoso por diez meses; fue entonces cuando me confesó que ella era realmente venezolana y de Upata. Venezuela, tierra que la acogió con los brazos abiertos hasta hoy, tierra donde parió sus cuatro hijos, y donde ha visto nacer a la mayoría de sus nietos. Justamente eso es lo que sentimos los más de 5 millones de compatriotas desplazados, desterrados, exiliados de nuestro territorio, y obligados a deambular como náufragos en cualquier rincón del planeta. Peor aún, cargando con la angustia de saber lo que sufren quienes permanecen en suelo patrio y no les va mejor que a nosotros.

A la distancia que nos separa del corazón, escuchamos los desgarradores gritos de sus silencios, traducidos en hambre, escasez, oscuridad, sed, crimen, mordazas, torturas, cárceles, falta de medicamentos. Los venezolanos somos rehenes de una desesperanza inducida que nos condena a la alienación del totalitarismo. Todo ha sido ejecutado por una organización criminal cuyo único propósito es sostenerse en el poder, mientras utiliza la tragedia como telón de fondo y excusa para justificar sus crímenes de lesa humanidad, responsabilizando a terceros de cuanto padecemos. Historias como la de Venezuela repiten el formato de otros ensayos políticos en el largo camino de humanidad, destacándose entre ellos, el nazi y el del comunismo, practicados ahora con rigor científico en países como Nicaragua, Cuba, Korea del Norte e Iran.

Los venezolanos tenemos hoy una división adicional a todas las anteriores; en el insilio somos prisioneros de la barbarie, en el exilio, náufragos de la tragedia; pero unidos en un destino común, liberar a Venezuela. Ayudar a reinventarnos como país, desvelar máscaras, romper silencios cómplices de ideologías caricaturezcas que siguen el patrón de siglos de dominación, al ocultar su permanencia en el poder tras banderas que dicen defender a los pobres, a los trabajadores, a Dios, la patria o la libertad; al tiempo en que ejecutan acciones contra los pueblo que subyugan.

Los náufragos del destierro tenemos que ampliar el megáfono para que el mundo escuche los gritos del silencio de nuestros prisioneros en la Venezuela profunda. Y nuestros reos, haciendo sincretismo político y social en un solo bloque para construir desde adentro una alternativa que permita al chavez-madurismo hacer metástasis hasta acabar juntos con la organización criminal que nos consume.

Unidos en un solo propósito por convertir a Venezuela en territorio libre en este año 2021. Somos una sola Venezuela desgarrada por el dolor. Hemos aprendido a llevarla en lo más profundo de nosotros mismos. En lo más hondo, el régimen sabe que eso no ha podido, ni podrá expropiárnoslo. El dolor que nos embarga nos inspira cada vez con más fuerza. Hago votos, por la unidad, por el propósito común y la exclusión de ideas subalternas con sus necias mezquindades.

(*) Diputado de la Asamblea Nacional por el estado Bolívar

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