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Lee aquí los beneficios de practicar yoga en medio de la cuarentena por el COVID-19

Por María Alejandra Silva
Yoga

Caracas 24 de junio de 2020. El pasado 21 de junio se celebró el Día Internacional del Yoga y la Organización de Naciones Unidas (ONU) realizó un trabajo especial para recordar los beneficios de esta práctica en el marco de la pandemia del nuevo coronavirus.

“Yoga para la salud, ahora en casa” es el tema del Día Internacional del Yoga este 2020, cuando el mundo atraviesa una contingencia completamente nueva que ha obligado a la población al confinamiento y la ha enfrentado a una desconocida sensación de incertidumbre que afecta todos los aspectos de la vida y que detona altos niveles de estrés, ansiedad y, en casos más extremos, depresión.

El término yoga proviene del sánscrito y quiere decir unión, la unión del cuerpo y la mente, esta unidad se busca a través de poses corporales y de la respiración para llegar a un estado meditativo.

Originada en la India hace 5000 años, su práctica se popularizó en el mundo occidental el siglo pasado, en la década de los años 60 y 70 con un enfoque más bien físico.

Jon Witt, maestro de yoga desde hace dos décadas en Asia y Estados Unidos, explica que esto pudo deberse a que mucha gente temía que se contrapusiera a sus credos o religiones.

Hoy, el yoga se ha popularizado a nivel mundial y sus adeptos entienden mejor cada día que si bien el aspecto físico es importante, esta práctica va más allá y tiene un efecto mental a menudo difícil de lograr por otros medios.

Práctica introspectiva

 “El yoga es una práctica muy reflexiva. El yoga clásico es muy introspectivo y lento, su popularización lo tornó mucho más rápido, pero a medida que se le conoce se empieza a desacelerar y los beneficios son tan buenos como los de moverse muy rápido. El hatha yoga clásico es bastante lento”, dice Jon Witt.

El experimentado maestro reconoce que empezar a practicar yoga puede intimidar a algunas personas, sobre todo porque se sienten presionadas a desempeñarse como la gente que está a su alrededor en una clase, sin considerar que cada quien es diferente o que no todos son principiantes, tal fue su caso; sin embargo, siempre hay un estilo adecuado para cada individuo.

 “Si alguien está de verdad dispuesto a probar, encontrará una forma adecuada. Al principio mi experiencia no fue tan positiva, pero me alegro de haber intentado otros enfoques porque un amigo me lo había recomendado mucho y sabía que tenía que encontrar la forma correcta para mí y me alegra haberlo hecho”.Winnie WittJon Witt, maestro de yoga en Nueva York,enseña una pose de yoga a su hijo Noah.

Desarrollo propio

 “Es injusto que una persona se compare con otra. Es más sano centrarnos en nosotros mismos. Y la práctica del yoga implica un desarrollo propio, es una reflexión. Se practican las poses, pero hay muchos elementos, estrés y emociones, eso es justamente lo que tratamos de poner en orden”.

 “Tomar una clase avanzada de yoga no es la mejor manera de empezar porque es muy probable lastimarse, pero si se empieza con una clase y un maestro adecuados, la gente puede hacerse más flexible. Además, es importante que las personas piensen qué es lo que las hace inflexibles: puede ser su dieta, su estilo de vida o el ejercicio que practiquen. Si se cambian estas cosas por un periodo corto y se enfocan en practicar yoga de tres a seis meses, se sentirán más sanas y luego pueden volver a esos ejercicios”, dice.

Jon, quien actualmente trabaja en Nueva York, se ha especializado en yoga terapéutico. Cuando empezó no tenía interés en ese estilo. Enseñó yoga dinámico en Asia durante muchos años pero se dio cuenta de que quería llegar a un colectivo que no podía hacer algunas cosas que él mismo u otros maestros enseñaban, personas que sufrían alguna lesión, eran principiantes o tenían condiciones particulares de salud. Así que empezó a estudiar cómo enseñar ese estilo de yoga.

“Me gusta mucho trabajar con principiantes o personas con lesiones porque sé bien que la vida puede ser muy difícil y si no nos sentimos bien es muy difícil enfocarnos, es muy estresante. Me gusta presentar a la gente una salida y que se sienta más liberada, más cómoda y lista para enfrentar el día; sobre todo en estos momentos. Con la pandemia vivimos tiempos estresantes”.

En el contexto actual, el yoga apoya el estado físico de las personas que, en general, se mueven menos por la limitación de las actividades fuera de casa y, sobre todo sirve como instrumento para mantener un equilibrio mental.

Salud mental

Félix Lorenzo, trabajador social clínico y terapeuta desde hace más de 35 años, define así la salud mental:

“La salud mental es la capacidad del ser humano de poder responder a las necesidades de la vida diaria de la manera más armónica y estable posible, desde una perspectiva de comprender la realidad inmediata, ser flexible ante las situaciones y tener la capacidad de responder a ellas con la mayor madurez posible”.

Pero esta armonía y estabilidad suelen perderse ante situaciones graves o imprevistas, como el aislamiento, que ha sido uno de los detonadores más grandes de estados agudos de ansiedad y depresión en esta emergencia.

“La pandemia ha colocado a todos los seres humanos ante la posibilidad de una enfermedad o una muerte inmediata personal o de un familiar, esto es una situación que una semana antes de la pandemia nadie pensaba que pudiera ocurrir de una forma tan brusca, tan inmediata, tan no anunciada”, apunta.

Y a esto se agrega el renglón económico, hay una gran incertidumbre entre la población sobre lo que ocurrirá con el empleo o si podrán conseguir nuevas fuentes de ingresos.

Pero el factor más angustiante es que la realidad está cambiando constantemente delante de la gente. El ser humano está expuesto todo el tiempo a revisar lo que creía tener claro, señala Lorenzo.

 “Es una realidad tan cambiante, tan difícil, que la base del sistema psicológico cognitivo donde se procesan las informaciones y las emociones no tiene el tiempo de recuperarse.Winnie WittJon Witt, maestro de yoga en Nueva York, practica una pose en Jersey City.

Espacio de calma

Es aquí donde la práctica del yoga se convierte en un remanso de calma.

“Cuando se practica yoga, ya sea cinco, veinte o sesenta minutos, durante ese lapso no se piensa en la pandemia, no se discute con alguien de la familia o se siente la soledad; te sientes conectado. Puede ser mediante un video en YouTube o recibiendo instrucciones en directo a través de una plataforma digital, es una distracción positiva y es muy agradable y reparadora por naturaleza. Tenemos que pensar que el estrés es como un bote de basura y que lo estamos vaciando, entonces podremos afrontar de nuevo el estrés, que es inevitable porque lo tendremos cada día que despertemos. El yoga da lugar a hábitos saludables y con ellos se empieza poco a poco a comer y dormir mejor, ayuda mucho a la buena digestión y con una buena digestión se procesan mejor los acontecimientos. Nos hace más maleables mental y físicamente para afrontar el estrés, y la gente empieza a notar cómo nos vemos o actuamos, se nota y cambia cosas de nuestro entorno, en la casa o el trabajo hace una diferencia real. Nos hacemos más responsables de nuestro espacio, lo que ayuda en un ambiente colectivo. Estamos más conscientes de lo que hacemos. Lo mejor del yoga es que nos enseña a asumir la responsabilidad de nuestras acciones y nos hace más resilientes”, afirma Jon Witt.

Para continuar leyendo: Noticias ONU

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